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Evitar el tabaquismo, mantener la presión arterial bajo control y prevenir la diabetes podrían estar relacionados con una mayor cantidad de años de vida sin demencia. Así lo plantea un estudio prospectivo realizado por investigadores con participantes de cuatro comunidades de Estados Unidos, cuyo seguimiento comenzó cuando tenían 55 años, a principios de la década de 1990.

La investigación, publicada en la revista Neurology, encontró que las personas que no fumaban y no presentaban hipertensión ni diabetes podían vivir alrededor de 30 años sin desarrollar demencia, frente a unos 17 años entre quienes presentaban los tres factores de riesgo. Estas condiciones también están relacionadas con una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo se relacionan estos factores con la demencia?

Los investigadores explican que la demencia no corresponde a una sola enfermedad, sino a un conjunto de síntomas que pueden tener diferentes causas. Entre ellas se encuentra la demencia vascular, relacionada con la reducción o interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro.

Los problemas cardiovasculares también pueden estar vinculados con procesos asociados con la enfermedad de Alzheimer. Por ello, mantener una buena salud cardiovascular puede desempeñar un papel importante en la protección de la función cerebral a medida que avanza la edad.

Mujeres y hombres presentan algunas diferencias

Aunque los resultados generales se mantienen, el estudio identificó diferencias entre hombres y mujeres. Las mujeres que presentaban los tres factores de riesgo estudiados lograron mantenerse cerca de dos años más sin demencia en comparación con los hombres que tenían las mismas condiciones.

Sin embargo, a nivel poblacional, las mujeres presentan una mayor probabilidad de desarrollar demencia. Una de las razones señaladas es que el riesgo de deterioro cognitivo aumenta con la edad y, en promedio, las mujeres tienen una mayor esperanza de vida.

Hábitos que pueden ayudar a reducir el riesgo

Los resultados también apuntan a que la mediana edad puede ser un momento importante para adoptar medidas que favorezcan la salud cerebral y cardiovascular.

Entre las recomendaciones se encuentran dejar de fumar, mantener una alimentación equilibrada y reducir el consumo de sal y azúcares, realizar actividad física aeróbica, conservar un peso saludable y limitar el consumo de alcohol.

Estos hábitos no garantizan evitar la demencia, pero pueden contribuir a reducir algunos factores de riesgo relacionados con el deterioro cognitivo y las enfermedades cardiovasculares.

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