La salud femenina es una preocupación para las mujeres porque cualquier diagnóstico que no se dé a tiempo puede afectar su salud integral y aún más en nuestra cultura, una en la que mucho se pasa por alto bajo la idea de que "es parte del desarrollo" o que "el cuerpo se sigue adaptando a los cambios", lo que representa una forma de invisibilizar esas afecciones hasta empeorarlas y, según expertos, existe mucha desinformación respecto a este tema.
El síndrome de ovario poliquístico es un ejemplo de eso, como muchas niñas, jóvenes y adultas, que sienten todas las consecuencias de la condición, pero ni siquiera saben lo que tienen y, por lo tanto, no se trata, condenándolas a una vida en la que sus periodos menstruales son dolorosos, cambios en sus cuerpos que causan enfermedades y un sinfín de síntomas.
Las ginecólogas Lilliam Fondeur y Charlotte Pilier, en una entrevista con el Listín Diario, coinciden en que es crucial tener un diagnóstico debido a que el SOP puede provocar problemas que van desde infertilidad, diabetes, cáncer de útero, hasta la salud mental, el estado de ánimo y la calidad de vida.
Causas
La especialista Pilier explicó que el SOP no cuenta con una causa en específico, sino que comprende un grupo de factores que están interconectados.
En algunos casos se encuentra el componente familiar, ya que es muy común que parte de las mujeres que tienen el síndrome también posean antecedentes familiares como madres, tías, hermanas, entre otros miembros femeninos de la familia.
Otro escenario en el que hay un número importante de pacientes es la resistencia a la insulina. Pilier describe que en esos casos el organismo necesita producir más insulina para controlar los niveles de azúcar en la sangre, y este exceso puede estimular la producción de hormonas masculinas, favoreciendo los síntomas propios del síndrome.
De la mano con los anteriores, asimismo influyen el entorno y el estilo de vida, como el peso, la calidad del sueño, el estrés y el nivel de actividad física. A pesar de que en sí mismos no lo pueden causar, intensifican sus manifestaciones y evitan que los síntomas sean regulables.
Por otro lado, la doctora Lilliam Fondeur expresó que hay factores como el estrés constante, la sobrecarga laboral, el poco descanso, la vida sedentaria y la dificultad para mantener hábitos saludables, que están estrechamente relacionados con el equilibrio hormonal, por lo que empeoran los síntomas.
"A nivel mundial, se estima que entre un 5% y un 20% de las mujeres en edad reproductiva viven con SOP. En países de la región, los estudios disponibles sugieren cifras cercanas al 8–12%. En República Dominicana no contamos aún con un registro nacional específico, lo que refuerza la necesidad de mayor investigación, educación y detección temprana", agregó Fondeur.
Conforme a esto, Pilier compartió que el SOP es una de las condiciones hormonales más frecuentes en mujeres en edad reproductiva y significa que aproximadamente 1 de cada 10 mujeres podría tener SOP.
Sin embargo, muchos casos permanecen sin diagnóstico, ya sea porque los síntomas son leves, se atribuyen a otras causas o se consideran normales dentro de ciertas etapas de la vida. Por esta razón, la cifra real podría ser incluso mayor.
Síntomas
Con relación a los síntomas, cada caso difiere de otro, pero a grandes rasgos hay patrones que se utilizan para determinar el SOP. El primero es cuando el ciclo menstrual está alterado, que llega a alcanzar niveles de irregularidad que exceden los 35 días. Cuando la menstruación desaparece por completo, se denomina amenorrea. Algo que llega a dificultar la ovulación y, por lo tanto, reduce los índices de fertilidad.
Fondeur señaló que otros síntomas son acné persistente, aumento de vello facial o corporal en zonas donde habitualmente no aparece en la mujer, caída del cabello, aumento de peso, así como algunos menos conocidos como problemas digestivos y trastornos del sueño, que muchas veces no se asocian de inmediato al SOP.
"En algunas pacientes existe una mayor tendencia a aumentar de peso o dificultad para perderlo, especialmente cuando hay resistencia a la insulina, la cual, al estar presente, puede incluir otros síntomas como manchas oscuras en pliegues de la piel, cansancio frecuente, entre otros", explicó Pilier.
Evidenciando que, así sea que se experimente uno o más de los síntomas, el SOP afecta a toda la salud integral de la mujer.
Consecuencias
El hecho de conseguir un diagnóstico del SOP es determinante, por todos los riesgos reproductivos, en el metabolismo y hasta oncológicos cuando no se trata de forma adecuada. Por eso no solo hay que atenderlo, sino que también se debe informar sobre todo lo que envuelve la situación, dado que cuando los padecientes no entienden lo que tienen, pueden incurrir en prácticas dañinas para su situación.
En el área reproductiva, Pilier dijo: "El SOP puede provocar ovulación irregular o ausente, lo que se traduce en infertilidad y dificultad para lograr embarazo. En aquellas mujeres que sí consiguen gestar, puede existir un mayor riesgo de algunas complicaciones durante el embarazo, como la diabetes gestacional y trastornos hipertensivos del embarazo, especialmente cuando hay resistencia a la insulina u otros trastornos metabólicos asociados".
Además, la experta Lilliam agregó que si no se diagnostica ni trata a tiempo, puede impactar la salud al nivel de que se puede llegar a desarrollar diabetes tipo 2, presión arterial alta, problemas cardiovasculares, colesterol elevado y, a largo plazo, mayor riesgo de cáncer de útero.
En relación a lo que sucede con el útero, las menstruaciones están ausentes durante largos períodos y el cuerpo continúa expuesto a los estrógenos producidos en los ovarios; puede producirse un engrosamiento del endometrio, conocido como hiperplasia endometrial, lo que aumenta el riesgo de patologías oncológicas si no se trata, de acuerdo a lo expuesto por la ginecóloga.
A nivel psicológico, Fondeur afirmó que el síndrome tiene un impacto emocional significativo, afectando la autoestima, el estado de ánimo y la calidad de vida de las mujeres. Es frecuente encontrar mayor incidencia de ansiedad, síntomas depresivos y malestar psicológico relacionados con cambios físicos como el acné, el aumento de vello, las dificultades reproductivas o los problemas de peso.
Tratamientos
Así como el síndrome no es igual para todas las mujeres, el tratamiento tampoco es el mismo; aspectos como la edad, qué síntomas predominan, si aspira o no a un embarazo o la presencia de alguna otra condición médica determinan cuáles son los pasos a seguir.
En primer lugar, es importante saber que, al ser el SOP una condición crónica, no tiene una cura; lo que sí pueden hacer las mujeres que lo padecen es establecer un sistema en el que se pueda regular, con el objetivo de que los síntomas sean más manejables, se puedan reducir los riesgos que puede desencadenar y que mejore la calidad de vida de la paciente.
En el SOP, es fundamental hacer cambios en el estilo de vida. Todo empieza por una dieta equilibrada y la actividad física regular, sobre todo que incluya levantamiento de pesas; ayudan a mejorar la resistencia a la insulina, favorecen la regulación del ciclo menstrual y pueden disminuir muchos de los síntomas, incluso a veces sin necesidad de incluir otros tratamientos. Lo que deja dicho que estos cambios son incluso más importantes que los medicamentos, según afirmó Pilier.
Luego de haber realizado esto, el tratamiento puede ser distinto en cada persona. En el caso de que haya que cuidar o proteger el endometrio, se suministran terapias hormonales para producir un sangrado cíclico.
En el caso de presentar alteraciones metabólicas, se indica el uso de medicamentos que mejoran la sensibilidad a la insulina. Aclarando que son un complemento y no un sustituto de la modificación de los hábitos diarios.
Hay algunas mujeres a las que les conviene el uso de suplementos que contengan inositoles y otros compuestos relacionados con el metabolismo de la glucosa porque pueden ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina.
En relación a los síntomas que van más al exceso de hormonas masculinas, como el acné, el aumento de vello o la caída del cabello, se combinan tratamientos hormonales con medidas dermatológicas.
“En situaciones específicas, se utilizan medicamentos antiandrogénicos, que disminuyen el efecto de estas hormonas sobre la piel y el folículo piloso, siempre bajo supervisión médica y con un método anticonceptivo adecuado”, expuso Pilier.
Y cuando la paciente desea embarazo y presenta dificultad para ovular, existen tratamientos específicos para estimular la ovulación.
Es imperativo que en todos los escenarios se cuide la actividad física diaria, así como el esquema de cuidados, y que todos los pasos se hagan de la mano de responsables de la salud que monitoricen cada proceso.
Esta situación es muy importante y debe ser tratada adecuadamente; que sirva de alerta para que las mujeres que sienten algunos de estos síntomas, ven posibles causas y sienten alguna de estas consecuencias, acudan a los profesionales del área ginecológica para identificar y cuidarse lo antes posible para evitar que siga deteriorando la salud y que evolucione a algo peor.
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