El tiempo ha cambiado el lugar, pero no ha borrado lo que ocurrió. Frente a estas ruinas todavía permanecen fotografías, velones y nombres de las víctimas. Pequeños rastros que hablan de personas que tenían una vida, una familia y planes que quedaron truncados aquella noche.
Cada día 8 para muchos el calendario vuelve a marcar la misma fecha. Familiares, amigos y personas que pasan por el lugar se detienen, miran hacia la estructura y recuerdan a quienes alguna vez estuvieron allí.
El silencio de ahora contrasta con las noches en las que este espacio estaba lleno de música, luces y gente celebrando. Detrás de cada nombre colocado en mural hay una historia, hay padres, madres, hijos, hermanos y amigos que todavía intentan acostumbrarse a una ausencia que llegó de manera inesperada.


Social Buttons