Para determinar esas causas, el servicio de inteligencia del Ministerio de Defensa, el eficiente J2, se ha sumado a las investigaciones que realizan los bomberos. Una brigada de caninos está reforzando la búsqueda de desaparecidos y posibles sobrevivientes.
Entre tanto, los familiares de los finados y de los desaparecidos acuden a las autoridades en busca de respuestas.
Las labores de identificación de las víctimas mortales se han tornado dificultosas porque los cadáveres están muy calcinados. Los heridos son atendidos en el hospital Juan Pablo Pina, de San Cristóbal, y en la unidad de quemados del hospital Ney Arias Lora en Santo Domingo.
En horas profundas de la noche del martes, fueron encontrados dos cadáveres más, lo que eleva a 13 el número provisional de difuntos. Se ha fijado en más de una cincuentena la cifra de lesionados.

Las autoridades remueven escombros, sofocan las llamaradas que aún persistían y buscan atentamente a otras víctimas. Anoche, las llamas rebrotaron y la humareda recobró fuerza, creando una capa que sigue arropando al pueblo.
Algunas edificaciones resultaron fuertemente afectadas, y unos vehículos terminaron calcinados.

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