La escena inusual incluso para un evento de este tipo fue presenciada por más de 142 millones de personas y encapsuló el mensaje central de la noche: el poder del amor como símbolo de unión y celebración.
El show arrancó con la energía explosiva característica del artista puertorriqueño, quien alternó sus éxitos con guiños a clásicos del reguetón. La sorpresa llegó tras una breve interpretación de “Mónaco”, cuando las cámaras enfocaron a una pareja vestida de blanco, rodeada por su cortejo nupcial y músicos en vivo. El oficiante selló el momento con la frase: “Ahora son marido y mujer”, seguida por el beso de los recién casados y una ovación que estremeció el estadio.
Medios especializados confirmaron posteriormente que la ceremonia tuvo validez legal. Representantes del artista explicaron que la pareja había invitado a Bad Bunny a su boda y que él decidió celebrarla en el escenario del evento deportivo más visto del año, incluso firmando como testigo del enlace.
Un espectáculo que fusionó emoción y cultura latina
La atmósfera festiva creció cuando Lady Gaga apareció para interpretar “Die With a Smile” junto a una banda en vivo. Los recién casados celebraron sus primeros instantes como matrimonio frente a un pastel de bodas monumental, mientras Bad Bunny vestido de blanco—animaba un baile que convirtió el estadio en una pista multitudinaria.
El espectáculo continuó con momentos que mezclaron emoción y humor. El cantante compartió escena con los novios, bailó con una niña pequeña y despertó de manera juguetona a un niño que dormía en las sillas, provocando risas y aplausos. “¡Baile, baile, baile!”, gritó el artista, contagiando su entusiasmo al público.
La lista de apariciones sorpresa amplió el carácter global del show: Pedro Pascal, Cardi B, Jessica Alba y Karol G se sumaron a la coreografía colectiva, mientras Ricky Martin interpretó fragmentos de “Lo que le pasó a Hawái”, reforzando la presencia latina en el evento
El repertorio incluyó éxitos como “Tití me preguntó”, “Yo Perreo Sola”, “NuevaYol” y “Voy a llevarte pa’ PR”, además de homenajes a pilares del género urbano como Tego. Calderón, Don Omar y Daddy Yankee. Con el acompañamiento de la banda puertorriqueña Los Sobrinos, el show se transformó en una celebración de identidad cultural.
Uno de los momentos más simbólicos ocurrió cuando Bad Bunny entregó uno de sus premios Grammy a un niño que representaba su versión infantil dentro de la narrativa del espectáculo. “Para siempre en ti”, expresó, destacando la importancia de la herencia cultural y la inspiración a nuevas generaciones.
La puesta en escena también incluyó un mensaje social. Mientras ondeaban banderas de distintos países, una pantalla proyectó la frase: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. El cierre reforzó esa idea cuando el artista lanzó al aire un balón con la inscripción “Juntos somos América”, subrayando la unidad en la diversidad.
Tal como había adelantado en la rueda de prensa previa, Bad Bunny convirtió su presentación en una “fiesta enorme”, donde el idioma quedó en segundo plano frente a la música, la emoción y la celebración colectiva.
Más que un espectáculo, el medio tiempo del Super Bowl 2026 se transformó en una historia compartida: una boda inesperada, una celebración cultural y un mensaje de unión que quedará grabado en la memoria del entretenimiento glob

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