El diferendo público inició tras las declaraciones de Lápiz Conciente, quien cuestionó abiertamente la efectividad de los cacerolazos y catalogó de «borregos» a los participantes de dicha modalidad de protesta, argumentando que no genera soluciones tangibles. Como contrapropuesta, el autodenominado «Papá del Rap» planteó que un paro laboral a nivel nacional surtiría un impacto real y de mayor contundencia para exigir transformaciones al Estado.
La reacción de Melymel, considerada una de las principales promotoras de estas movilizaciones en el Gran Santo Domingo, no se hizo esperar. La rapera respondió de forma directa al artista, criticando su escepticismo y señalando que, si no planea sumarse activamente a las demandas del pueblo, debería abstenerse de desacreditar e invalidar los métodos de expresión de la ciudadanía organizada.
La crispación entre ambos artistas se enmarca en la indignación colectiva provocada por la reciente muerte del joven Darlin Mercado Reyes durante un incidente con una patrulla policial en el sector de Herrera. Ante este suceso, Melymel instó a una movilización masiva para exigir justicia por la víctima, mientras que Lápiz Conciente, aunque condenó enérgicamente el hecho de sangre, reiteró su postura de que la educación y la reestructuración social son las únicas herramientas definitivas para cambiar la realidad nacional.

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