María Montez, la Reina del Technicolor, una de las dominicanas que logró trascender las fronteras del país y conquistar la industria cinematográfica internacional. Su rostro conquistó las pantallas, su nombre recorrió el mundo y su origen dominicano nunca dejó de acompañarla, 75 años después de su partida, la recordamos.
Nacida como María África Gracia Vidal el 6 de junio de 1912, en Barahona, Montez encontró en el cine la oportunidad de convertir sus sueños en realidad. Su determinación la llevó hasta Estados Unidos, donde comenzó a construir una carrera que posteriormente la convertiría en una de las figuras más reconocidas del Hollywood de los años 40.
Su imagen, elegancia y presencia en pantalla la hicieron dstacar especialmente en las películas de aventuras y fantasía. Producciones como Arabian Nights, Cobra Woman, Ali Baba and the Forty Thieves, White Savage y Sudan forman parte de la filmografía que ayudó a consolidar su fama.
La “Reina del Technicolor”
El color fue uno de los elementos que marcó la carrera de María Montez. Sus personajes, vestuarios y las grandes producciones en las que participó hicieron que fuera identificada como la “Reina del Technicolor”, convirtiéndose en uno de los rostros más llamativos del cine de aquella época.
Tras su etapa en Hollywood, la actriz continuó desarrollando su carrera en Europa. También estuvo vinculada al mundo cultural y artístico francés .
Pero detrás de la imagen de estrella había también una mujer que supo abrirse paso en una industria en la que las oportunidades para las actrices latinoamericanas eran limitadas.
Montez consiguió convertirse en una figura internacional y llevó consigo el orgullo de sus raíces dominicanas.
María Montez tuvo dos esposos a lo largo de su vida: el banquero irlandés William G. McFeeters, con quien se casó en su juventud, y el actor francés Jean-Pierre Aumont, con quien contrajo matrimonio en 1943.
La pareja tuvo una hija, María Cristina Aumont, conocida posteriormente como la actriz Tina Aumont.
Una muerte prematura
El 7 de septiembre de 1951, María Montez murió en Suresnes, Francia, a los 39 años.
Su muerte puso fin de manera inesperada a una carrera que todavía tenía mucho por ofrecer. Sin embargo, su trayectoria ya había dejado una marca en el cine internacional.
75 años después, su nombre permanece, su belleza abrió puertas, su talento conquistó Hollywood y su nombre puso a República Dominicana en el mapa del cine internacional.
María no fue solo una estrella de Hollywood, fue una pionera, una mujer que soñó en grande y que convirtió su sueño en historia, su legado permanece, porque las verdaderas estrellas nunca dejan de brillar.

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