Felipe Díaz, oficial de Monitoreo y Evaluación de UNICEF en República Dominicana, explicó que la participación paterna aumentó dos puntos porcentuales respecto a la medición anterior, pero continúa siendo baja.
“Es un 12 % que en relación a la medición anterior subió un 2 %, lo cual es mínimamente casi que nada, pero […] nos habla de que la situación sigue estando ahí”, expresó.
Díaz destacó que las experiencias de afecto, atención y estimulación durante los primeros años son fundamentales para el desarrollo infantil.
“Lo que se hace como estimulación, atención, cariños, percepción y además fomento de su desarrollo en esos 1,000 días es fundamental”, afirmó durante una entrevista en el programa Esto No Tiene Nombre.
El especialista señaló que estas tareas no deben recaer exclusivamente en las madres, sino que requieren la participación de los demás integrantes de la familia.
“Cada persona de la familia tiene un rol específico”, indicó.
Una responsabilidad compartida
La diferencia entre la participación materna y paterna plantea interrogantes sobre cómo se distribuyen las tareas de cuidado en los hogares dominicanos. Los horarios laborales, la organización familiar y el acceso a servicios de atención pueden influir en esa dinámica.
Díaz también resaltó el papel de los servicios de atención a la primera infancia, como los ofrecidos por el Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia (INAIPI) y los Centros de Atención a la Infancia y la Familia (CAFI).
La estimulación temprana requiere atención, afecto y acompañamiento constante. Involucrar a los padres y a otros miembros de la familia permite distribuir esas responsabilidades y fortalecer el desarrollo de los niños desde sus primeros días.


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