La industria de la aviación comercial atraviesa una etapa de importantes transformaciones, marcada por dificultades financieras, reducción de operaciones y cambios en las estrategias de atención a los pasajeros, un panorama en el que American Airlines ha decidido cerrar sus oficinas de venta de boletos en Santo Domingo, aunque mantendrá sus vuelos regulares hacia y desde República Dominicana.
Un ejecutivo de la aerolínea explicó que la decisión de cerrar su oficina de ventas de boleterías en Santo Domingo, forma parte de un plan de reestructuración de la compañía y el hecho de cerrar su oficina centraliza sus servicios en Estados Unidos.
“Todos va a seguir igual continuaremos con nuestras operaciones regulares de vuelos desde la República Dominicana hacia diferentes ciudades de Estados Unidos”, señaló el ejecutivo de la aerolínea estadounidense que prefirió que su identidad se mantuviera en el anonimato.
La decisión representa un cambio en la forma en que la aerolínea estadounidense ofrece sus servicios comerciales en el país, ya que los usuarios tendrán que realizar sus reservaciones y gestionar la compra de sus pasajes a través de internet o mediante los canales telefónicos habilitados por la compañía.
El cierre de las oficinas físicas no implica, según los datos suministrados, la suspensión de sus operaciones aéreas en territorio dominicano.
American Airlines continuará cumpliendo su programación habitual de vuelos, por lo que los pasajeros podrán seguir utilizando sus servicios para viajar entre República Dominicana y los destinos incluidos en su red.
La medida, sin embargo, modifica la relación directa que durante años mantuvieron los viajeros con el personal de ventas de la empresa, especialmente aquellos pasajeros que preferían acudir personalmente a una oficina para comprar sus boletos, modificar itinerarios, consultar tarifas o recibir asistencia con sus reservaciones.
Con el cierre de los puntos de venta, los clientes tendrán que adaptarse a un sistema de atención basado principalmente en las plataformas digitales y el servicio telefónico de la aerolínea.
La transformación podría resultar más sencilla para los pasajeros acostumbrados a comprar sus boletos por internet, pero representar una dificultad para quienes prefieren la atención presencial. Incluso personas de edad avazadas.







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