“La gente siempre viene a darle su vueltecita al barón. Brinda café en su nombre, algunos le tiran dinero”
Unos piden dinero, otros piden amor, salud, cuidados e incluso el mal para otros.
Entonan plegarias, pedían al barón dando vueltas alrededor de la tumba, rociando con vino tinto y para que les mantuviera “arriba” en una especie de pacto en el que ellos le visitan cada tanto y él les da bienestares materiales.
A la imagen del barón y muchos tienen la creencia de que a las doce de la noche y al medio día es cuando se responden las peticiones.
Le piden “Salud y dinero. Eso es lo que yo vengo a pedirle al barón, cada tanto uno viene y le prende sus velas negras”.
Los creyentes entregan una lista de los fenecidos que descansan por la eternidad en ese campus se acercaron a realizar ritos distintos.
Llevan termo y vasos desechables brindando café para todos los cercanos mientras rezaban el Ave María, para que el barón los guarde y conceda todos sus deseos.
Se unen a encender velones y continuar con las oraciones
El sepulcro con una alta cruz en yeso que se distingue entre todas las demás, donde también descansa María del Consuelo Pellerano, la baronesa (primera mujer enterrada en él Máximo Gómez).
“La gente siempre viene a darle su vueltecita al barón. Brinda café en su nombre, algunos le tiran dinero”, contó Carlos Luis, quien trabaja desde hace 30 años en ese panteón y fue más que evidente.
Unos piden dinero, otros piden amor, salud, cuidados e incluso el mal para otros.


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