Los devotos acudieron desde tempranas horas para participar en la eucaristía, muchos de ellos con el propósito de dar gracias por favores recibidos, mientras otros asistieron para cumplir promesas realizadas a la Virgen.
La misa fue presidida por el obispo metropolitano de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, quien ofició la celebración litúrgica en el santuario, considerado una de las principales parroquias de la Arquidiócesis de Santiago, después de la Catedral Santiago Apóstol.
Durante su homilía, Rodríguez abordó el tema de la corrupción en todas sus facetas, calificándola como un mal que se ha ido normalizando en la sociedad y que se transmite de funcionario en funcionario, “como si se tratara de una cultura arraigada”.
El prelado exhortó a la ciudadanía y a las autoridades a asumir un compromiso ético y moral, recordando que los valores cristianos deben reflejarse en el ejercicio de la función pública y en la vida cotidiana.
A la eucaristía asistieron feligreses provenientes de distintas comunidades del Cibao, quienes manifestaron su fe y devoción a Nuestra Señora de la Altagracia, en una jornada marcada por la oración, el recogimiento y el llamado a la reflexión social.

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