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Profesores denuncian no son informados de las discapacidades de sus alumnos


 En las aulas universitarias, la diversidad es una realidad cotidiana y no siempre viene acompañada de la información necesaria para garantizar una educación verdaderamente inclusiva.

Tras la publicación el lunes del reportaje “Derriban barreras para alcanzar profesiones”, profesores universitarios denunciaron que imparten clases sin saber que entre su alumnado hay estudiantes con discapacidad, una falta de comunicación que, aseguran, dificulta la adaptación de metodologías, evaluaciones y apoyos adecuados.

“Para uno es incómodo, no porque se tome más tiempo ni porque sea más difícil, sino porque no sabemos lidiar con ese tipo de escenario; no queremos causarle un mal”, cuenta una docente que ejerce en distintas universidades de la capital dominicana y que, junto a otros colegas, tiene la queja de que las universidades no les informan a sus profesores la presencia de los alumnos con discapacidad en sus aulas.

La dama, quien pidió reserva de su nombre, manifestó en una llamada la condición física se nota, pero se desconocen las otras condiciones, incluso psicológicas y psiquiátricas, que pueden detonarse en el aula, con las que no saben cómo lidiar y para las que no existen protocolos en las instituciones de educación superior (IES) en las que trabaja.

Respeto a la privacidad

Hay quienes consideran que las universidades no tienen que notificar a los docentes esto, sino que el alumno es quien decide si contarlo o no. 

Tal es el caso de Scarly Urbano, quien es parte del Consejo Facultativo del Círculo de Mujeres con Discapacidad y labora en la Dirección de Servicios para la Inclusión de la Pontificia Universidad Católica, Madre y Maestra (Pucmm).

Uno de los docentes consultados mencionó esta oficina como ejemplo de buenas prácticas. Creada en 2018, fue pionera en el país y hasta la fecha ha impactado a más de 200 personas entre estudiantes con discapacidad, con Trastorno del Espectro Autista (TEA), con condiciones de salud crónicas o temporales, con condiciones de salud mental, con necesidades educativas específicas que impactan su desempeño académico y a docentes o personal administrativo que requieren orientación para la atención inclusiva.

En el actual cuatrimestre asisten a 84 alumnos y 40 docentes. Pero esta asistencia se brinda a quienes lo piden de manera voluntaria.

Acompañamiento personalizado

El departamento diseña un plan individualizado de ajustes razonables para personalizar los apoyos a los usuarios de los servicios de inclusión y tener las condiciones necesarias para su participación plena, sin que ello implique una disminución de los estándares académicos.

En un documento enviado a este medio explican que el proceso inicia con una entrevista directa que permite identificar las necesidades, fortalezas y barreras del estudiante en el contexto académico. Tras la validación y aprobación del alumno, se comparte lo trazado a cada uno de los profesores que le acompañan, así como también al director de la escuela correspondiente. Pero el profesorado no recibe información clínica o diagnóstica, sino que trabaja exclusivamente con las estrategias, metodologías y orientaciones pedagógicas definidas en el plan.

Asimismo, desde 2025 disponen de guías orientativas para docentes, reuniones periódicas para el apoyo y acompañamiento de profesores con estudiantes usuarios de los servicios de Inclusión, así como también de formación y certificación docente en Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), para que los docentes fortalezcan sus competencias en torno a la diversidad presente en el aula, promoviendo prácticas pedagógicas más flexibles e inclusivas.

Políticas nacionales

“Solo en una ocasión he contado con un estudiante con necesidades específicas de apoyo educativo; aunque desconocía su diagnóstico formal, su comportamiento sugería una condición particular”, manifiesta otro docente universitario que también pidió anonimato por temor a consecuencias, pues solo tiene poco más de un año en las aulas.

El profesor agrega que, en su rol de facilitador y respetando que la estudiante nunca solicitó un trato preferencial, la joven fue evaluada bajo los mismos estándares que el resto del grupo, garantizando un proceso libre de sesgos.

No obstante, califica a la joven como una distracción significativa y a nivel institucional nunca había recibido capacitación ni materiales orientativos sobre cómo proceder ante la presencia de estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo, como en este caso.

Algo parecido también le tocó vivir a Pastor de la Rosa, presidente de la Federación de Asociaciones de Profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (Faprouasd).

“A mí me llegó un estudiante, por ejemplo, con mucho déficit de atención, con muchos problemas de concentración. Busqué la manera, pero a veces no hay forma de que un estudiante con ciertas condiciones de discapacidad cognitiva pueda estar en un mismo espacio de aprendizaje con otros estudiantes que no tienen esa condición y, no es que no se le dé la oportunidad, pero necesitan una atención especializada”, narra De la Rosa.

En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se han visto mejorías, tanto en la accesibilidad de la infraestructura como en la atención diversificada. Pero este profesional y docente de Sociología considera que en el país hace falta una política clara, diseñada para atender esa población.

“No puede estar a opción solo de la universidad, eso tiene que ser una coordinación del propio Ministerio de Educación Superior; no lo veo (al Mescyt) actuando en ese sentido”, declara De la Rosa, quien cree que también debe ser articulado entre varios ministerios, como el de Salud, y debe incluir temas logísticos, como por ejemplo el transporte de estas personas.

Rectores universitarios

La Asociación Dominicana de Rectores de Universidades (ADRU) informó que, con el apoyo del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) y del Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis), se realizó un estudio diagnóstico sobre las necesidades de los estudiantes con discapacidad en la educación superior.

Además, se conformó un grupo de unas 200 personas para la gestión y el seguimiento de los temas de inclusión en las instituciones de educación superior del país.

Adelantó que, se ha fortalecido la Red Interuniversitaria sobre Educación Superior, que promueve el intercambio de experiencias y buenas prácticas entre las universidades. Sin embargo, la entidad señaló que uno de los principales retos del sistema sigue siendo la consolidación de información estadística más detallada, sistemática y comparable sobre los estudiantes con alguna condición o discapacidad.

Asimismo, desarrollan periódicamente jornadas de capacitación y sensibilización dirigidas al personal académico y administrativo, con el objetivo de mejorar la atención y el acompañamiento a los estudiantes con discapacidad en el entorno universitario.

La ADRU reconoció la ausencia de estadísticas como un desafío pendiente, aunque destacó la incorporación de instrumentos estandarizados para identificar condiciones de discapacidad, como las Preguntas de Washington de las Naciones Unidas, integradas en los formularios de admisión conforme a los lineamientos del Mescyt.

Fuente:https://listindiario.com


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