The Killers convirtió el Óvalo de la Feria Ganadera de Santo Domingo en un auténtico templo musical, desafiando la lluvia intermitente y cautivando a un público entregado de principio a fin.
El recinto, tradicionalmente asociado a actividades agropecuarias, cambió de piel apenas la agrupación pisó el escenario.
Una brisa fresca acompañó la velada, mientras la lluvia, persistente, pero ligera, añadía un matiz casi mágico a la noche., fueron las primeras palabras de Brandon Flowers, quien asumió de inmediato el control del espectáculo con cercanía y carisma.
Vestido completamente de negro, el vocalista desplegó su habitual elegancia: figura estilizada, sonrisa impecable y una presencia escénica que contrastaba con la apariencia greñuda y barbuda del resto de l banda.
Desde los primeros acordes de la canción “My own soul’s warning”, el público respondió con una energía arrolladora.
Sin pausas, llegaron “When you were young”, “Jenny was a friend of mine” y “Smile like you mean it”, marcando un inicio contundente que confirmó la conexión inmediata entre artistas y audiencia.
Teloneros
La apertura estuvo a cargo de la exquisita banda dominicana Solo Fernández, que preparó el terreno para una jornada de alta calidad musical.
El repertorio de The Killers, compuesto por 19 canciones, recorrió distintas etapas de la carrera de la banda, provocando picos emocionales constantes. Temas como “Somebody told me”, Human”, “Runaways”, “The man”, “Read my mind” y “All these things that i’ve done” desataron la euforia colectiva en un público diverso, donde convivían quienes los vieron en 2009 en el Estadio Olímpico y nuevos seguidores que experimentaban por primera vez su potencia en vivo.
A medida que avanzaba la noche, Flowers se crecía sobre el escenario. No dejó de moverse ni un instante, dominando cada rincón con una mezcla de elegancia y energía. Su voz, impecable durante toda la presentación, sostuvo un espectáculo en el que fue el protagonista absoluto, sin eclipsar el sólido trabajo de sus compañeros: Dave Keuning en guitarra, Mark Stoermer en bajo y Ronnie Vannucci Jr. en batería, respaldados por un coro femenino que aportó matices adicionales.
El escenario
La puesta en escena acompañó la magnitud del show: pantallas gigantes, visuales de inspiración artística, confeti y una imponente letra “K” iluminada reforzaron la experiencia.
La lluvia, con su presencia constante, no interrumpió nada. Al contrario: pareció confirmar que hay noches en las que el entorno no condiciona la experiencia, sino que la completa.
El cierre llegó a las 10:55 de la noche con la apoteósica “Mr. Brightside”, su canción más famosa, interpretada en dos versiones: una pausada y otra en su explosiva forma original, desatando el clímax definitivo de la velada.
La producción del evento fue de Saymon Díaz y SD Concerts, quienes garantizaron que el evento quedara marcado en la memoria de todos.
Canciones
— Ausentes
The Killers no interpretaron “Spaceman”, “For reasons unknown” ni “Just another girl”, pero su ausencia no se sintió como carencia, sino como prueba de que su repertorio ya excede cualquier selección posible.

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