Pelegrín Castillo Semán, calificó como un “error” el acuerdo suscrito entre la República Dominicana y Estados Unidos para recibir de manera temporal extranjeros deportados desde territorio estadounidense, al considerar que refleja una postura ambigua en la política exterior del país.
Castillo Semán sostuvo que la decisión del Gobierno estaría vinculada a un intento de “enfriamiento” en las relaciones con Washington.
“Pero está en particular, creo que tiene mucho que ver con el hecho de que el gobierno, en esa ambigüedad que tiene en su política exterior, se hizo presente en una cumbre en Barcelona contra el presidente Trump, que fue convocada por el presidente Sánchez de España. Y ahora el gobierno está tratando de… vamos a decirlo así, enfriarse con los americanos. Y creo que es un error”, expresó el dirigente político.
“Ambigüedad” en la política exterior
El dirigente político fue enfático al decir que dicho acuerdo contiene elementos de ambigüedad, vacilación y poca claridad, especialmente en lo relativo al posible rol del país como punto de tránsito.
Castillo sostuvo que existen dos aspectos dentro del acuerdo que pueden considerarse pertinentes, pero advirtió que el punto más delicado es la posibilidad de que la República Dominicana se convierta en una especie de “país de tránsito”, lo cual calificó como altamente discutible.
Según explicó, el país enfrenta una situación particular en la isla de Santo Domingo que no se limita a un problema migratorio tradicional, por lo que asumir nuevas responsabilidades podría sentar precedentes con consecuencias futuras.
“Cuando empezamos a asumir ese tipo de responsabilidades y a sentar precedentes, eso se puede revertir en un futuro contra la República Dominicana”, advirtió.
El dirigente también afirmó que el acuerdo no está del todo claro, a pesar de las explicaciones ofrecidas, y sugirió que podría tratarse de una variante del sistema de preclearance o prechequeo migratorio, con implicaciones similares a convertir al país en un punto de refugio o asilo.
Asimismo, planteó interrogantes sobre el destino de las personas que lleguen al país sin antecedentes, según lo acordado, en caso de que un tercer país no los acepte o los organismos internacionales no logren reubicarlos.
Advertencia sobre el acuerdo
Castillo también cuestionó el alcance del convenio con Estados Unidos, al señalar que podría convertir al país en un territorio de tránsito para personas repatriadas, lo que consideró un precedente delicado para la República Dominicana.
A su juicio, el acuerdo no ha sido suficientemente claro en sus implicaciones y podría generar incertidumbre sobre el destino final de los extranjeros recibidos.
“Eso se puede revertir en un futuro contra la República Dominicana”, advirtió.
Asimismo, planteó dudas sobre qué ocurriría si las personas recibidas no son aceptadas por un tercer país o por organismos internacionales encargados de su procesamiento, lo que según dijopodría generar nuevas cargas para el país.
A su juicio, debió comunicarse al país de forma más clara la participación de República Dominicana en el llamado “Escudo de las Américas”, una iniciativa de cooperación en seguridad regional.
“Me hubiera gustado que el Gobierno le dijera al país: conseguimos que el Escudo de las Américas se despliegue para defender a República Dominicana frente a la crisis de Haití”, expresó.

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