Raful recordó que cada feminicidio deja familias rotas y niños huérfanos, y que cada tragedia obliga a revisar los sistemas de prevención. “Cada tragedia nos da a todos, y para mí, especialmente como madre y como mujer, implica un desafío con una sociedad que hereda también una cultura machista”, afirmó.
El dato humano lo subrayó al insistir en que las mujeres deben ser tratadas como ciudadanas de primer orden, tal como manda la Constitución.
Cierre con tensión: “Estamos decididas a seguir trabajando para desmontar esa cultura. Solo así podremos garantizar que más mujeres sean respetadas y reconocidas en su derecho”, sentenció.

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