La demencia avanza en varios países de América Latina y el Caribe a un ritmo que preocupa a la comunidad científica y a las autoridades sanitarias. Un estudio internacional publicado en JAMA Neurology reveló que la prevalencia de esta enfermedad aumentó significativamente durante las últimas dos décadas en México, Perú y Puerto Rico, mientras que en Cuba y República Dominicana se mantuvo estable.
La investigación, difundida por Science Media Centre España, analizó alrededor de 16.950 personas mayores de 65 años entre 2003 y 2020. Los resultados muestran que la proporción de adultos mayores con demencia pasó de alrededor del 10 % al 15 % en las poblaciones estudiadas, lo que representa un incremento importante en comparación con países de altos ingresos, donde la prevalencia ha disminuido gracias a mejores estrategias de prevención y control de enfermedades crónicas.
Los investigadores identificaron a México, Perú y Puerto Rico como los territorios donde el crecimiento fue más pronunciado. En contraste, Cuba y República Dominicana no registraron un aumento significativo durante el período de estudio.
Sin embargo, los especialistas advierten que la estabilidad observada en estos países no significa que el problema esté resuelto, ya que el envejecimiento acelerado de la población hará que el número de personas con demencia continúe aumentando en los próximos años
Uno de los principales factores que explica esta tendencia es precisamente el envejecimiento poblacional. América Latina y el Caribe atraviesan una transición demográfica acelerada, con un incremento sostenido en la cantidad de personas mayores de 65 años, el grupo con mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas. A ello se suman las desigualdades en el acceso a los servicios de salud y las dificultades para controlar enfermedades crónicas que incrementan la vulnerabilidad frente al deterioro cognitivo.
Aunque la edad es el principal factor de riesgo, los expertos destacan que una proporción importante de los casos está relacionada con factores modificables. Entre ellos figuran la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. Además, las condiciones socioeconómicas desfavorables y el acceso limitado a una atención médica oportuna también influyen en el aumento de la enfermedad en la región.
Los especialistas coinciden en que adoptar hábitos saludables puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar demencia. Mantener la presión arterial, el colesterol y la diabetes bajo control, realizar actividad física de forma regular, seguir una alimentación equilibrada, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, así como conservar una vida social activa y estimular el cerebro mediante la lectura, el aprendizaje y otras actividades cognitivas, son algunas de las medidas que han demostrado tener un efecto protector sobre la salud cerebral.
El incremento de los casos representa un desafío creciente para los sistemas de salud de América Latina y el Caribe. La demencia no solo demanda mayores recursos para el diagnóstico y la atención especializada, sino que también incrementa la necesidad de servicios de cuidados de largo plazo y apoyo a las familias, que en muchos casos asumen la mayor parte del cuidado de los pacientes.
Los hallazgos del estudio ponen de relieve el desafío que representa el aumento de la demencia para los sistemas de salud de la región. Los investigadores advierten que el envejecimiento de la población incrementará el número de personas afectadas, lo que refuerza la necesidad de impulsar medidas de prevención, reducir los factores de riesgo modificables y fortalecer la capacidad de atención sanitaria.

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