De acuerdo con reportes oficiales del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y medios estadounidenses, más de 200 millones de personas se encuentran bajo alertas por nieve, hielo y frío extremo, mientras el sistema alimentado por una masa de aire ártico continúa su avance a lo largo de más de 3.700 kilómetros y afectando al menos 35 estados del país.
Ante la magnitud del fenómeno, 17 estados y Washington D. C. han declarado estado de emergencia, y al menos nueve estados han activado a sus Guardias Nacionales para apoyar operaciones de respuesta y prevención, incluyendo remoción de nieve, atención de emergencias y labores de seguridad.
Las autoridades han advertido sobre riesgos significativos para la infraestructura, interrupciones en el suministro eléctrico, cancelaciones de vuelos y complicaciones graves en el transporte terrestre, tanto en áreas urbanas como rurales.
Ciudades bajo alerta y acumulaciones previstas
El NWS ha emitido advertencias para numerosos centros urbanos y áreas metropolitanas que podrían enfrentar acumulaciones importantes de nieve y hielo durante el fin de semana y parte de la próxima semana.
Entre las principales ciudades bajo alerta oficial se encuentran:
- Nueva York
- Boston
- Washington D. C.
- Oklahoma City
- Dallas/Fort Worth
- Nashville
- Cincinnati
- Pittsburgh
- Atlanta
- Memphis
- Greenville y Spartanburg
(Y otras localidades en el sur, centro y noreste del país).
Según los pronósticos, algunas regiones podrían registrar acumulaciones de nieve entre 30 y 60 cm (12–24 pulgadas), con capas de hielo de hasta 2,5 cm (1 pulgada), especialmente en áreas del sur y centro del país, donde el hielo representa un peligro adicional para la infraestructura y la movilidad.
Impactos generalizados y recomendaciones
La tormenta ha provocado ya cancelaciones masivas de vuelos, interrupciones en servicios básicos y avisos de temperaturas extremadamente bajas, con récords de frío anticipados en varias regiones afectadas.
Las autoridades meteorológicas y de emergencia instan a evitar viajes innecesarios, prepararse con suministros de emergencia y mantenerse informados mediante los boletines oficiales mientras persistan las condiciones adversas.
Este fenómeno meteorológico, producto del choque de una masa de aire polar con un “río atmosférico”, replica condiciones similares a tormentas históricas en Estados Unidos, aunque con un alcance geográfico aún más amplio que muchos eventos recientes.

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